domingo, 9 de mayo de 2010

Mi aventura de ser docente

Transmitir conocimientos, construir conocimientos: actividad que emprendemos día a día, con adolescentes, que en muchas ocasiones se convierten en nuestros admiradores-seguidores, tratando de imitar conductas; hecho que hace más grande nuestra de responsabilidad de formar y encaminar a nuestros jóvenes.
Iniciar cada clase, después de un cordial saludo, implica dar una introducción del tema y/o lluvia de ideas, o bien, ejemplificar alguna vivencia para recuperar los conocimientos adquiridos previamente y establecer un enlace entre los alumnos y el asesor. Para lograr esto es imperativo librar la batalla del “iniciar la clase”, ante la falta de interés, de energía y en muchas de las ocasiones de la negación de aprender alguna de las asignaturas de Ciencias Naturales.
Realizo una planeación semestral/semanal, cada grupo es diferente y, por tanto, debo abordarlo de diferente manera; aún cuando las actividades suelen ser las mismas algunos grupos son más dinámicos, o bien tienen una capacidad de retención mayor que otros. Así pues, la planeación va siendo modificada conforme se conoce al grupo y las características de éste.
Mi labor, es integrar varios elementos para poder construir el conocimiento de los alumnos, moldearlos, motivarlos, en fin, encaminarlos hacia donde sus habilidades los lleven.
Durante el semestre, cuando los alumnos se inquietan, es un indicativo que algo sucede y es tiempo de charlar con ellos. Alguna veces externan que el temario lo llevamos demasiado rápido y hay que disminuir “la velocidad”; en otras ocasiones piden alguna práctica de campo, o simplemente realizar la clase fuera del salón, o bien, en otro salón, lo que me hace entender que esas cuatro paredes que nos rodean pueden, en alguna ocasiones, resultar asfixiantes para ellos . Por tanto es tiempo de modificar conductas.
Saludos
Rubiceli Hernández Reyes